El 30 de abril de 1945 la Segunda Guerra Mundial en el frente europeo estaba casi en su momento final. Hay quienes dicen que las últimas palabras de Hitler fueron ‘La guerra está perdida, pero no crean que voy a abandonar Berlín. Antes me pego un tiro en la cabeza’. Dicho y hecho, Hitler se voló la tapa de los sesos ante la inminente llegada de las tropas aliadas.

Hoy, del búnker donde se encontraban los altos mandos alemanes hacia el final de la guerra, solo queda un panel con una explicación breve del lugar en la zona donde se supone estaba emplazado.

En la intersección de las calles Vo Strasse y Wilhelmstrasse hay un panel que indica que allí funcionó la Cancillería del Reich hasta 1945. Entre los extranjeros que pudieron ingresar y conocer el búnker después del suicidio de Hitler se cuenta a Winston Churchill, una de las figuras políticas más importantes de la época.

La construcción subterránea de carácter defensivo fue utilizado para proteger a los altos mandos alemanes en los últimos momentos de la Segunda Guerra Mundial. No era el único, alrededor de la ciudad se fueron construyendo distintos búnkers desde 1936 en adelante, pero el de Hitler fue el último.

Vía: Life

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